El clima en Sudamérica también presiona a la baja y se esperan buenas cosechas en Argentina y Brasil.
Y los precios siguieron bajando. Las cotizaciones de los principales productos agrícolas mantuvieron la tendencia descendente que las viene caracterizando desde que comenzó 2010 y no se vislumbra, en el corto plazo, que aparezca algún factor que pueda ponerle freno a este comportamiento.
Tras el fuerte impacto bajista que tuvo la publicación del informe mensual del Usda la semana pasada, tanto el contexto macroeconómico como los fundamentos propios de los mercados se encargaron de potenciar las pérdidas.
Clima. El clima en Sudamérica se puede incluir entre éstos últimos. Las condiciones en Brasil siguen siendo óptimas y los pronósticos para ese país durante el primer trimestre del año, que coincide con las últimas etapas de desarrollo de los cultivos, hablan de buenos aportes de humedad que no complicarían la obtención de una producción récord.
De hecho, fuentes oficiales estiman que el volumen total de poroto a recolectar crecería alrededor de 14 por ciento respecto de la campaña anterior, pudiendo todavía superar los 65 millones de toneladas.
En nuestro país, en tanto, las condiciones han favorecido en especial al maíz, del cual se espera una cosecha muy superior a las 16,5 millones de toneladas que previó en su último informe la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Algunas fuentes privadas estiman que los rindes podrían alcanzar, en varias zonas, un promedio superior a 100 quintales por hectárea, lo cual elevaría significativamente el volumen final de producción.
En tanto, si bien el clima no ha sido un problema para el desarrollo de la soja ya implantada, sí lo fue para el avance de la siembra en algunas zonas anegadas.
Presiones. A la vez, los precios de las principales commodities agrícolas se vieron influenciados negativamente por factores externos tales como la relación del dólar frente a las divisas más importantes del mundo. Un fortalecimiento de la moneda estadounidense durante las últimas semanas viene encareciendo los productos de ese país y esto impacta directamente en los niveles de la demanda internacional.
A esto se suma la desaceleración de las compras desde China, luego de que su gobierno anunciara una serie de medidas para regular su ritmo de crecimiento en aras de controlar las presiones inflacionarias, lo cual se potenciaría durante febrero, al celebrarse el año nuevo lunar en el país asiático.
El panorama es desalentador, más aún teniendo en cuenta que los fondos pueden retirarse ante un escenario bajista y empujar aún más al mercado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la campaña recién comienza y, no siendo éste el mejor momento para tomar precios, conviene esperar a que la situación se revierta si alguno de los factores antes mencionados cambian de comportamiento.
(*) Analista de Mercado de fyo.com
Exclusivo fyo.com
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